Noelia Rivero

No constraints.

#coveryourmouth #shopandgohome, #stayhome. Facemasks, plastic, and chemical intake. Without questioning, we are undoubtedly traversed by these incessant discourses that force us to restrict our bodies to the interior of our homes (those who have one) and to frame our daily movements into new ones. Forced to live another life, smaller, more individualistic, and connected to the line of production, and to use virtual communication as the only escape to leisure, although not far from productivity (the standardization of buying and selling subjectivity). Friendships, those are found on the other side of the screen, but not looking into their eyes. Children who talk to themselves. New fictions. Are we really at a party if we are alone at home looking at a tablet with vodka in hand? Are we in a classroom with my classmates who have a Dragon Ball icon and are called Lauti XD? Yes, we are. As in a memory that does not appear involuntarily but we strive to narrate to please. A little flat. Very flat.In this context arises Confinement Performances, the call of artist and performer Ariadna Pastorini. A capsule within a capsule. The body is still alive, that’s for sure as well. The artist invites us to think about what we can do in a minute or ten seconds. What can we do as performance artists, that is, what non-standardized, non-expected, non-obedient movement  can we do in this context with our bodies? Ariadna Pastorini challenges us with the doubt about the possibilities still to be explored in the less propitious horizon. And whoever looks at the entire sequence of performances immediately has a first impression: they look insane! Yes, crazy, exploring other repetitions. As Chaplin in Modern Times. The body imagines and rebels while still attached. It detaches. It tries movements that don’t obey any of the above-mentioned imperatives. Or it takes them to a useless or laughable extreme. A minute of something else. The most beautiful performance is the previous one, the one that doesn’t appear in the video, all those other minutes that we gave ourselves to search, in this world-wide and very long confinement, for a moment of exploration until we find the coordinates of intangibility, of a body language that embodies without imperatives nor hashtags that connect, such as inputs to the disincarnated informational flow.Here we are. Trying.
Noelia Rivero, July 2020.

Sin imperativos

#tapatelaboca #compráyvolvé #quedateencasa. Máscaras, plástico, e ingesta de químicos. Sin entrar en cuestionamientos, indudablemente estamos atravesados por estos discursos incesantes que nos obligan a restringir nuestros cuerpos al interior de nuestras viviendas (quienes las poseen) y a enmarcar los movimientos cotidianos a otros nuevos. Obligados a vivir otra vida, más chiquita, más individual, más relacionada con la línea de producción y a la comunicación virtual como única fuga de esparcimiento, aunque no lejana de la productividad (la estandarización y compra-venta de la subjetividad). Amistades que se miran en la pantalla, pero no a los ojos. Niños y niñas que hablan solos. Nuevas ficciones. ¿Estamos en una fiesta si estamos solos en casa mirando una tablet con un vodka en la mano? ¿Estamos en un aula junto a mis compañeros que tienen un ícono de Dragon Ball y se llaman Lauti XD? Estamos. Como en un recuerdo que no aparece involuntariamente sino que nos esforzamos en narrar para agradar. Un poco chato. Chotísimo. 
En este contexto surge Performance del Encierro, la convocatoria de la artista y performer Ariadna Pastorini. Una cápsula dentro de otra cápsula. El cuerpo aún está vivo, eso también es indudable. La artista nos invita a pensar qué podemos hacer en un minuto o en diez segundos. Qué podemos hacer como artistas performáticos, esto es, qué movimiento no estandarizado, ni esperable, ni obediente podemos hacer en este contexto con nuestros cuerpos. Ariadna Pastorini nos impone la duda sobre las posibilidades aún explorables en el horizonte menos propicio. Y quien mira la secuencia completa de performances enseguida tiene una primera impresión: ¡parecen locos! Sí, locos, explorando otras repeticiones. Como Chaplin en Tiempos Modernos. El cuerpo imagina y se rebela aún sujeto. Se des-sujeta. Prueba un movimiento que no obedece ninguno de los imperativos mencionados. O que los lleva a un extremo inservible o risible. Un minuto de otra cosa. La performance más hermosa es la previa, la que no sale en el video, todos esos otros minutos que nos dimos para buscar en este encierro mundial y larguísimo, un momento de exploración hasta encontrar las coordenadas de la intangibilidad, de un lenguaje corporal que encarne sin imperativos, ni hashtags que conecten cual inputs al flujo informacional y des-car-na-do.
Aquí estamos. Probando.